Paciència...
Blog de David en castellano: febrero 2009

Blog en castelleano (en construcción)

12 AÑOS DE FELICIDAD Y UNA ETERNIDAD DE LUZ Y DE AMOR. DÉCIMO AÑO: 2004


Eluana: tener que decidir



Estos días he asistido consternado al debate sobre el caso de Eluana Englaro. Por todo lo que ha removido en mi interior y porque no puedo dejar de pensar en su familia y en ella misma. No puedo entender el debate maniqueo entre los defensores de la libertad absoluta del individuo y aquellos que quieren imponer su moral sobre el sacramento de la vida. Me repugna especialmente la utilización política obscena que ha hecho el gobierno de Berlusconi por vender su producto ideológico, siempre maniobrando sin escrúpulos por mantener sus cuotas de poder. Y también el papel del Vaticano (que no se debe confundir con una mayoría de católicos), tan interesado en imponer a todos su moral y al influir como grupo de presión por cambiar las leyes civiles.

Me conmueve sentir profundamente el padecimiento de los padres de Eluana, su dolor por el coma irreversible y posterior muerte de su hija, y teniendo que aguantar, encima, calumnias e insultos provenientes de ciertos medios de comunicación, algunos vinculados al propio Vaticano, hasta el punto de llevar escolta policial. Es abominable.

Nadie es inmune a pasar por el horror de decidir sobre la vida de un hijo, de un ser querido. Y yo creo que este debate se debería afrontar con mucho respeto y contar con las vivencias de quienes lo ha pasado. Creo que haría falta una ley diáfana y sin margen a la ambigüedad, para poder acompañar y orientar a las personas que deben hacer frente a este dilema, teniendo en cuenta las situaciones de dramatismo y de absoluta vulnerabilidad en qué se encuentran. Situaciones en qué algunos nos hemos encontrado.

Como leí en un brillante artículo de Pilar Rahola, hay mucho amor en las dos decisiones: hace falta mucho amor por dejar marchar el ser querido, y también hace falta mucho por retenerlo aquí con vida, aunque ésta sea artificial. Por lo tanto no valen los juicios de terceros. Sólo sensibilidad e información.

Y leo conmovido que en España una ley del 2002 permite a los tutores legales de una persona en situación de coma irreversible decidir sobre si se mantiene la vida artificial. En Hungría nos dijeron que no podíamos decidir, que la desconexión no estaba permitida. En España nos dijeron que no podíamos decidir, que la desconexión era obligada e inminente. Visto con la perspectiva del tiempo me parece un espanto este trato. Y me surgen dudas terribles. Y tengo la sensación de que hubo una absoluta carencia de sensibilidad y que la herida causada todavía hace mucho daño. ¿Fuimos manipulados por poder aprovechar los órganos? ¿No habría podido tener algo más de tiempos por pensármelo? ¿No lo podía haber acompañado en los últimos instantes? ¿Sufría David?

Y suerte, suerte que no hubo presión mediática o externa.

Descansa en paz, al fin, Eluana.

Seguir haciendo años



Hacía días que tenía algo abandonado el blog, este espacio que me ha servido de refugio, dónde he ubicado mi nueva vivencia con David. Confieso que esto me está provocando una cierta desazón. Pero quizás necesitaba algo de silencio, aun cuando todavía tengo muchas cosas por decir. Alguien a quienes me gusta escuchar me sugirió que debo confiar más en mi inteligencia inconsciente, aquella que se está encargando de dosificar el dolor que puedo ir asumiendo. Y quizás ahora me doy cuenta que debo permitirme alejarme más de la dependencia de los estímulos exteriores (aun cuando son igualmente válidos en sí mismos y los necesito como nunca) y mirar el duelo desde una perspectiva más interna; y esto es doloroso, por eso lo hago poco a poco.

Quizás por esto han sido días de sentimientos más duros. Hace más de 20 meses que David murió, pero este hecho continúa siendo el centro absoluto de mis pensamientos y de mis emociones. Aquí a casa, y sobre todo dentro de mi corazón, la herida está bien abierta, todo y la elaboración del duelo, de las vivencias y los recuerdos. Y tengo la sensación de que a nuestro entorno se tiene el legítimo interés a empezar a mirar adelante, a considerar que ya ha pasado lo suficiente tiempo para empezar a pensar que ya hay suficiente de tanto dolor. Quizás no, quizás sólo es mi percepción motivada por este silencio mío voluntario. O quizás por algunos detalles aislados que me han hecho daño.

Pero hoy es el cumpleaños de Anna y curiosamente estos últimos días han surgido nuevamente voces que nos dan aliento, que no se olvidan de nosotros, que nos invitan a seguir viviendo esta nueva vida que tenemos. Y me han obligado a tener bien presente que son muchos los que han decidido acompañarnos, compartiendo tanto las nuevas alegrías que van llegando como la tristeza que inevitablemente y a menudo continúa por aquí. Y sobretodo, para mantener vivo POR SIEMPRE JAMÁS el recuerdo del David.

Hoy Anna hace 11 años. Y estoy bien. Hoy es un día alegre, y es emocionante ver cómo crece feliz, y SIGUE HACIENDO AÑOS. Es maravilloso ver como los niños viven tan alineados con el presente, como para ellos la vida es un discurrir excitante y dichoso de los días, e incluso cuando la adversidad los toca de cerca, parece que, en su fragilidad, todavía se concentren más en el momento presente. Creo que Anna lo está viviendo así. Ha madurado mucho, a la fuerza, pero está más dulce y lúcida que nunca y no ha perdido esta habilidad infantil por vivir cada día con alegría, buscando siempre el perfecto equilibrio.

Hoy me ha explicado muy contenta que David le ha enviado una señal directa y clarísima. Es fantástico.

Muchas felicidades hijita. Eres maravillosa. Te quiero y es un privilegio tenerte tan cerca.