Paciència...
Blog de David en castellano: 21 de mayo (2)

Blog en castelleano (en construcción)

12 AÑOS DE FELICIDAD Y UNA ETERNIDAD DE LUZ Y DE AMOR. DÉCIMO AÑO: 2004


21 de mayo (2)

Llegamos. Es un lugar muy antiguo, muy tranquilo. Cogemos las cosas y entramos. No hay ningún mostrador, ninguna recepción, sólo un largo pasillo.
Aquel pasillo.
Al final del pasillo está Carme. A medida que nos vamos acercando, ya veo a su cara que algo terrible pasa.
- "Debéis ser fuertes. Debéis ser fuertes..."

A partir de aquí los recuerdos ya son confusos, como flashes de conciencia en medio de una anestesia por la atroz desesperación. Alguna parte de mí se emperra en recordar con precisión aquellos momentos, aquellos días. Pero otra parte, quizás más sabia, me impide revivir todo aquello.
Suplico que me digan que está bien, quiero saber que ha pasado, está muerto?; no nos dicen nada más, no nos pueden decir la verdad. Preguntas desesperadas, gritos, llantos, no consigo recordar el instante preciso, la secuencia de aquellos momentos de angustia infinita. Me recuerdo apoyado contra la pared, me recuerdo dando golpes, llorando en el suelo.. o quizás no? Y qué más? No lo recuerdo. Carme, entre lágrimas, no dice nada, no nos dice qué pasa. Cuánto tiempo pasó? No lo recuerdo...

Nos permiten pasar a la UVI. Nos hacen poner unas viejas batas de color verde.
Allá está David.
Parece dormido. Pero tiene la cabeza vendada y apósitos con sangre a la nariz. Y tubos.

Una médico nos mira en silencio.
-Will he die? -le pregunto, entre lágrimas
- probably- me responde. Sólo un hilo de voz
- very probably?- pregunto, flojito... Y asiente con la cabeza. La mirada triste, la expresión compasiva. Qué pasaba por mi cabeza en aquel momento? no consigo recordarlo...

De hecho, ya no recuerdo nada más con un mínimo de coherencia cronológica. Recuerdo mi dolor de ver a Anni horas y horas seguidas sentada junto al David, mirándolo, cogiéndole la mano, mimándolo, hablando con él, o en silencio. Recuerdo a Carme pidiéndome perdón. Recuerdo los gritos o los silencios al otro lado del teléfono cuando, temblando, llamaba a nuestra gente más querida para dar las terribles noticias. Recuerdo muchos, muchos pequeños detalles que a menudo, muy a menudo me asaltan y me torturan, y que supongo que quedarán por siempre jamás en algún rincón de mi mente o de mi corazón, escondidos, hasta que se mueran conmigo. Y recuerdo también la ternura con la que todo el mundo trató al David y nos trató a nosotros. También esto. Mucha ternura.

Hoy hace dos años estábamos en Budapest. Me ha costado mucho escribir esto. Mi cabeza está a menudo allá, pero hoy.... no sé, a veces pienso que es mejor olvidar y distraerse. Pero, al mismo tiempo, tengo la necesidad casi desesperando de explicar todo aquello, como si hablando encontrara, al fin, la manera de sentir menos dolor, de cerrar la herida.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario